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"Hay indicios de cambio en la Policía de Coronel Dorrego", por Hugo Segurola

El término “indicios” es muy utilizado en la jerga policial, habitualmente cuando de hacer mención a una investigación se trata.

Atento a algunos datos que se manejan, rumores de la calle y otros de buena fuente surgen “indicios” de que se avizoran cambios en la Policía dorreguense.

Las declaraciones que efectuó a LA DORREGO el Intendente Fabián Zorzano dejaron ver su preocupación y reforzaron la hipótesis de variantes, cuando señaló: "evidentemente hay que hacer algunos cambios" en materia de seguridad porque "los robos menores son permanentes" y ello constituye "un problema que preocupa".

"También el año pasado hubo robos mayores y se está trabajando con la Policía para dar una solución a este tema, que afecta a muchos distritos de la región".

El lunes se tomó conocimiento de un robo perpetrado en un domicilio local, cuyo botín resultaron joyas tras violentar un caja fuerte.

Tras su licencia el Capitán Marcelo Giussia debió enfrentar los micrófonos para hacer referencia al caso, en una cuestión no muy grata en su retorno a la Comisaría dorreguense.

A su turno y en otro orden dijo que la presente es una época propicia para la concreción de traslados, indicando que por el momento no había sido impuesto de un cambio de destino.

¿Se ha desbordado tanto la inseguridad en nuestro medio en los últimos meses?

¿Ha crecido sobremanera la denuncia de ilícitos, especialmente contra las personas y sus propiedades?

¿Se puede presumir de una ola delictiva?

A estos tres interrogantes me permito responder desde una apreciación muy personal: NO.

¿Y entonces…?

Lo que si está sucediendo y muchos vecinos lo notan: es la falta de una presencia más amplia y concreta de la policía en la calle en tareas preventivas y de control.

Y aparece es escena otro elemento que se constituye en un dato mayor: la falta de mando, lo cual se comprobó en plenitud ante la ausencia de su titular.

Cualquier estructura de índole vertical (la Policía lo es) necesita indispensablemente del respeto a las jerarquías. El hecho que tanto el jefe distrital como el responsable sean ajenos al medio y que a veces sus alejamientos sean coincidentes, especialmente los fines de semana produce “un vacío de conducción”, que a criterio de muchos no lo pueden disimular (a pesar de sus buenas intenciones) efectivos de menor rango.

Desde hechos simples: como la imposibilidad de “informar a la prensa” de los casos acontecidos, pasando por una mayor laxitud en controles y tareas de vigilancia surgen como algunos de los problemas que aparecen especialmente entre viernes y domingo, paradójicamente cuando Coronel Dorrego experimenta el mayor éxodo de gente hacia playas vecinas u otros lugares, por ende cientos de domicilios quedan mucho más desprotegidos.

Nadie desconoce que el Capitán Giussia no solo es un hombre de acción, sino que ha realizado una tarea positiva, la cual ha sido reconocida tanto por autoridades como comunidad.

Su ausencia y su presencia se notan con igual contundencia; prueba de ello lo dan algunas actividades de estos días incluyendo un gran operativo de identificación de personas y otras tareas, acciones de las que hace tiempo no se tenían conocimiento.

Hay otros datos que no deben escapar a este análisis y es el escaso personal y medios, debiendo recordarse que el año pasado por caso 6 efectivos fueron separados de sus funciones, que si bien hubo reemplazos el número de personal no logró incrementarse de acuerdo a las necesidades operativas.

Otros problemas surgen porque la mayoría de los numerarios son ajenos a nuestro medio. Francos, licencias, vacaciones y viajes de retorno a sus lugares de origen quitan pertenencia y producen también inconvenientes para coberturas más acordes, sin tener que olvidarse de los que “abusan con las carpetas médicas”, aquellos que deben actuar como custodia de presos y los que por estos días deben viajar obligatoriamente a tareas de re-entrenamiento.

Resulta imprescindible la presencia de la Policía en la calle, adecuar las disponibilidades existentes para devolverle a la gente la sensación de seguridad que algunos parecen haber perdido.

Es necesaria no solamente la recorrida de los móviles sino también agentes caminando, en contacto con el público y familiarizándose con una mayoría que desea mantener la habitual tranquilidad pueblerina.

Debe tenerse en cuenta que si bien los Custodios Comunitarios siguen colaborando con tareas preventivas, aparenta ser menor la presencia e injerencia bajo la gestión de Eduardo del Valle que la desarrollada por Gustavo di Rado.

Hoy un hombre ligado a la seguridad y en condición de retiro me planteaba en informal charla algunos de estos temas, que también son de su preocupación.

En tanto otra vecina que supone que uno tiene más información que la que cuenta, me dijo desde su simpleza de ama de casa: “sabe lo que pasa, hacen tanto barullo porque le robaron a personas importantes y ligadas a la política, si le roban a un “pobre diablo” o a un jubilado nadie dice nada.”

La señora se fue con sus convicciones sin aceptar mi opinión. No me dejo recordarle que el año pasado en una circunstancia de características muy violentas el propio Intendente había sufrido un robo mientras pernoctaba con su familia; hecho que no había motivado ningún pedido de remoción o trato especial.

En materia procesal conviene recordar que desde la instalación de la Oficina de Ayudante Fiscal se avanzó sustancialmente en la materia, produciendo mayor rapidez en acciones y otorgando eficiencia en la investigación de causas, cuyas tareas preliminares y otras complementarias se cumplen desde la ciudad.

Que tanto el doctor Romero Jardín como sus Secretarias, al igual que los jefes policiales han destacado la comunicación existente entre la Justicia y sus auxiliares inmediatos.

A propósito es bueno recordar que nunca la Fiscalía careció de sus responsables. Ya sea el titular, como la doctora Monique Barda o eventualmente Juliana Lucenti han tenido presencia constante, sin delegar sus responsabilidades.

A la par que se reflotan los trascendidos de una decisión política del jefe comunal local, solicitando cambios en la Estación Policial; con mayor insistencia se menciona el nombre del Capitán Pablo Correa, oriundo de nuestro ámbito como el funcionario elegido o al menos solicitado para desempeñarse en uno de los lugares claves de la conducción policial lugareña.

Cualquiera sea la decisión que se adopte es imprescindible que “la tropa” cuente con el respaldo y las ordenes de un jefe superior todos los días del año. Sin excepciones.