jueves

"Si la ley prospera, una Biblioteca puede concursar a favor de las necesidades comunicación del pueblo"

Por fuera de la ausencia de debate se me ocurre instalar varias lineas de pensamiento con respecto al tema.

En primera instancia le doy la bienvenida a esta propuesta del Ejecutivo Nacional. Y le doy la bienvenida al igual que hice en 1988 cuando el Doctor Raúl Alfonsín enviara al Congreso una ley similar y que fuera desentimada por una oposición que exponía los mismos argumentos que los actuales.

En el libro Medios Locos del recordado periodista Carlos Abrevaya está expuesta la ley de entonces y su correlato crítico. Las mismas asociaciones, las mismas siglas, los mismos argumentos derrotaron aquella notable iniciativa del recientemente fallecido caudillo radical.
No me compete entender al Radicalismo y sus mutaciones ideológicas.

Hace rato que dejó olvidado, vaya a saber en qué cajón los preceptos de Alem. Lo que no alcanzo a entender es porqué se niega a discutir ideas y mecánicas dentro del marco del campo popular. Instalarse como aliado de los monopolios, de los oligopolios y de los sectores más reaccionarios del país no hacen honor a sus líderes fundacionales.

Pero dejemos de lado, por un momento, el cipayismo de nuestros modernos gestionalistas. A decir de Chomsky representates, no ya del liberalismo económico, sino de una suerte de industralismo feudal que se impone a la fuerza y por voluntad de poder.

Analicemos.

1- En la actualidad un factor limitante para obtener una licencia radiofónica, por ejemplo, es el dinero. Cosa que evidentemente nadie menciona. Se nos dice que cualquiera puede obtener una franja comunicacional. Ergo, cualquiera que tenga sustento económico. Esta ley rompe algo de esa inercia incorporando al juego a las ONG, Cooperativas y Asociaciones Cíviles.

Si esta ley prospera una Biblioteca Local o una Cooperativa de Servicios de un pueblo pueden acceder y concursar a favor de las necesidades comunicacionales de su localidad. No sólo abriría potenciales fuentes laborales sino que además abonaría identidades culturales de carácter local. Claro está. No creo que a Macri o a De Narvaez estos temas los inquieten.

2- Se nos insiste que la publicidad estatal es dinero de la sociedad. Cosa que es absolutamente cierto. Pero nadie menciona el tema de la publicidad comercial privada. Esta también lo es. Es dinero de todos siendo teoricamente capital suceptible de ser distribuido equitativamente. (es lo que se llama torta publicitaria). Y Porque digo de todos.

Simplemente y tal cual como afirmara Carlitos Abrevaya, cada vez que uno consume productos publicitados está abonando directamente su costo de producción. Y dentro de ese coste está incuída la publicidad. Lo es con los insumos correspondientes a los bienes de uso comestibles o no, servicios, bienes inmuebles, etc. Espero que cada vez que compren un producto esto se tenga en cuenta. Lamento informar que si se adquieren segundas marcas el costo está incorporado de la misma forma pero indirectamente.

3- Se habla de las intenciones totalitarias del Ejecutivo. En lo personal no voy a poner las manos en el fuego por los K o por sus posibles sucesores (Prefiero no imaginarlo) Pero haciendo un simple ejercicio de pensamiento uno puede constatar que siempre somos nosotros, a través de nuestro voto, los que determinaremos el perfil de nuestros medios. Sería algo así como desconfiar de nosotros mismos y de nuestra capacidad analítica.

Se habla de un mayor control parlamentario. Cosa que me parece positiva, pero se me ocurre intuír que ante tanto cambio de partido, ante tanta borocotización, de un lado y del otro, nada termina garantizando nada. Imaginemos por un rato los cambios y disputas personales en estos últimos años y veremos que son muy pocos los que todavía están en los lugares en donde nos dijeron que estarían. Ni siquiera son capaces de renunciar a sus bancas cuando traicionan a los partidos que albergaron sus nombres. El vicepresidente es un caso testigo y ciertamente de diván.

4- Se nos dice que esta ley ataca la libertad de expresíón. La pregunta a hacerse es ¿Cómo puede atacar la libertad de expresión si directamente está abriendo el tablero participativo ? No será que algunos temen a la verdadera diversidad de opinión.

Por ejemplo al no poder controlar mediante formas cohercitivas a periodistas que en caso de sentirse ultrajados tendrían la oportunidad de mudarse porque habría una multiplicad de medios que permitiría esa movilidad. Alejandro Fabbri mencionaba no hace mucho sobre un fenómeno realmente preocupante: Cada vez más, decía, veo que los periodistas opinan de la misa forma que los dueños de los medios que los tenían contratados. Fijemonos y veremos que no le falta razón. Ahora bien. Eso es libertad de prensa o libertad de empresa.

Tipos como Eduardo Aliverti o Victor Hugo Morales lograron suficente nombre propio y ser las excepciones que la regla sostiene. Brindo por ellos. Alguna vez el relator se asumía como funcional a un sistema perverso, porque imediatamente lo ponían como ejemplo de la falsa libertad de expresión existente.

5- Temo que nuestro senado conservador y reaccionario bochará la propuesta, como lo hizo con aquella ley de Alfonsín, o con la brillante ley Mucci de asociación sindical independiente y por años se dejará de hablar del tema. Pero habrá valido la pena el intento. Por lo menos habremos descubierto las caras de aquellos que viven subestimando nuestra capacidad e intelecto.

Un fuerte abrazo a todos aquellos que prestaron atención a tamaña irreverencia

Gustavo M. Sala
DNI 14.315.599