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Continuidad, organización y parcial renovación, para la consolidación definitiva de los cambios

Desde el pasado 10 de diciembre, ocasión en que públicamente convocáramos a la participación e integración de listas para conformar la próxima comisión directiva, que venimos trabajando en afianzar la calidad institucional de nuestra biblioteca.

Así lo expresamos con claridad, en las sucesivas publicaciones que realizáramos en nuestro sitio web y que solidariamente, reprodujeran todos los medios de comunicación locales, especialmente LU26, que actuó como permanente caja de resonancia para cada una de nuestras necesidades y reclamos.

La construcción y permanente actualización de nuestra página web, nos permitió difundir al resto de la comunidad dorreguense, no solamente nuestras necesidades, sino también nuestros logros. Al tiempo que pudimos publicar, muchos de nuestros nuevos servicios, acercando a todos, el valioso bagaje de contenidos culturales, informativos y sociales, que producimos, recopilamos y compartimos en nuestro sitio de Internet.

Pero incluso todo un año de intensa y dedicada labor, no nos ha alcanzado para culminar nuestros proyectos. Muchas cosas quedan aún por hacerse y otras más, por consolidarse.

Cosas y proyectos que ansiosamente deseamos compartir con todos nuestros socios durante la próxima Asamblea.

Una de ellas, es la que hoy me lleva a escribir estas líneas, porque se relaciona con la calidad institucional que surge del respeto por las normas establecidas y las ventajas que se obtienen de su estricto cumplimiento.

Normas que aún plasmadas en nuestros estatutos desde hace 82 años, muy pocas veces fueron aplicadas.

Me refiero, concretamente, a la implementación del voto secreto, como método para la elección de las autoridades institucionales. Cuyos candidatos deberán conformar listas, específicamente organizadas, con el propósito de alcanzar con éxito, objetivos claramente definidos, elegidos de acuerdo a los ideales compartidos y a las circunstancias y posibilidades de un equipo de trabajo, racionalmente concebido y formado.

Por múltiples y a veces muy atendibles razones, estas normas fueron sustituidas por diversas costumbres “extra legem”, que si bien sirvieron para mantener las formas, con el tiempo terminaron por afectar muy seriamente el funcionamiento de toda la institución.

La consigna de hoy es muy simple: hacer las cosas como la ley manda. Nada más y nada menos.

Y hoy no existe ninguna situación que nos impida cumplir con esa obligación que asumimos junto con el cargo: “cumplir y hacer cumplir los estatutos”.

La situación económica de la institución se encuentra estabilizada.

El balance anual arroja un saldo positivo, por primera vez en muchos años.

Se ha incorporado a nuestro capital, una importante cantidad de bienes de uso, que al valorizarse, nos dejan ese resultado alentador.

La recaudación en concepto de cuotas sociales se ha duplicado con relación al año 2008 y la cantidad de socios activos ha crecido en una cantidad aproximada al 35% a lo largo del año 2009.

Hemos podido cumplir acabadamente con cada uno de los compromisos económicos de la institución.

Hemos reconocido y honrado nuestras deudas y cumplido puntualmente con el pago de los salarios de todo el personal.

Hemos aumentado la cantidad y calidad de nuestros servicios al socio y el material, biblio y videográfico, se ha incrementado mediante la adquisición de nuevos volúmenes y la incorporación de importantes donaciones.

Todas estas cosas positivas nos llevan a considerar que una institución sana en lo económico, necesariamente debe serlo también en los demás aspectos.

Uno de ellos, sin duda, es la legítima representatividad de sus dirigentes.

Aquí, como ocurre en otros ámbitos de la vida civil, el respeto por la voluntad de las mayorías se torna imprescindible.

Sólo así, quienes dirigen y administran una institución del tipo de la nuestra, contarán con la fuerza legal y moral necesaria, para defender y hacer cumplir ante quien corresponda, los derechos de cada uno de los socios.

Porque ellos habrán delegado en sus representantes, todas las funciones de administración y conducción que aseguren la proyección y vigencia futura de nuestra biblioteca.

Concurrir a votar el día de la asamblea es un derecho y a la vez un deber de cada uno de nuestros socios. Sin esta mínima participación popular, ninguna institución democrática puede subsistir.

En más de 90 días de nuestro primer llamado a la participación, se ha logrado integrar una sola lista de 18 integrantes y ayer viernes 27, a las 19, venció el plazo establecido en el artículo 19 de nuestros estatutos para la presentación de las mismas.

Dos lecturas pueden hacerse de esta situación. La primera y más pesimista, es que no existe interés en la comunidad, por comprometerse un poco más con sus organizaciones intermedias, al extremo de no acercarse ni siquiera para emitir un simple voto.

La segunda y a la que yo adhiero por vocación e incurable optimismo, es que nuestros socios están conformes con nuestra gestión y por lo tanto apuestan como nosotros, a una continuidad, reforzada este año, sólo por algunas parciales renovaciones.

Serán los socios, los que el próximo 31 de marzo, a partir de las 19, ratifiquen cualquiera de ambas posibilidades. Yo creo, y así lo he asegurado ante muchos pesimistas, que por lo menos 100 personas concurrirán para apoyar nuestra iniciativa y convocatoria.

No se si votarán a favor de la única lista conformada en término o simplemente lo harán en blanco. Mensaje este último, que de darse, sin duda sabremos interpretar.

Pero de algo estoy seguro, sé que mis alumnas, “mis chicas” del año pasado, no le van a fallar a nuestra biblioteca y vendrán a acompañarnos, en este día de fiesta popular.

También confío en la responsabilidad institucional que me han demostrado muchos de los jóvenes que se han hecho socios en los últimos tiempos y en todos los compañeros, que desde otros espacios de participación y compromiso popular, comparten con nosotros, el siempre feliz camino de la solidaridad.

Por una biblioteca abierta y popular, inclusiva y pluralista.

Por una institución dinámica y vital, que ponga toda su fuerza y experiencia, al servicio de la cultura y la información de todo nuestro pueblo.

Por una biblioteca respetuosa de la voluntad de sus fundadores, expresada en la letra de nuestros estatutos.

Por una biblioteca popular que sepa siempre hacia donde va sin jamás olvidarse de donde viene.

No dejes de venir a la asamblea de nuestra biblioteca el próximo miércoles 31, a las 19.

Ayudanos con tu voto de confianza, a sostener con irrefutable legitimidad, un año más de esfuerzo. (28.03.10)

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