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"El camino de la inclusión". Escribe Guillermo Meana

Muchas veces hablamos de cambios, de progresos, de mejoras. Muchas veces hablamos de mejorar la institución, de hacerla más eficiente, más inclusiva, más joven y dinámica. Pero no siempre logramos comunicar a nuestros socios, con la claridad que ellos se merecen, los detalles y alcances de cada uno de esos avances.

Por eso mismo, hoy retomo la responsabilidad de continuar escribiendo esta columna semanal, no en mi nombre, sino en el nombre de todos los que integramos el equipo de trabajo de nuestra biblioteca: empleados, directivos y socios, que participamos cotidianamente en los diversos proyectos que la institución lleva adelante.

El objeto de esta sección, será pues, mantener actualizada la información institucional, de modo tal que nuestros socios y amigos puedan conocer semanalmente en que andamos, como andamos y por donde vamos.

Para comenzar, les diré que las reuniones de comisión directiva se llevarán a cabo, todos los 2º y 4º miércoles de cada mes, a partir de las 19:15 en nuestra sede. Estas reuniones son abiertas y pueden ser presenciadas por todos los socios y público en general.

De manera que esperamos contar con la presencia de todas aquellas personas que quieran acercarse a informarse y aportar nuevas ideas o a sumar su participación a los múltiples proyectos que se están organizando para el futuro o se están desarrollando en la actualidad.

Además de publicar una continua y detallada información institucional, aprovecharemos este espacio, para comunicar y difundir nuestra filosofía de trabajo, nuestros anhelos y sobre todo, nuestra visión, sobre el nuevo rasgo social, que las unidades de información populares, están tomando en los tiempos que vive nuestra sociedad.

La tradición, muchas veces pretende restringir el rol de las bibliotecas populares, a una entidad abocada ciento por ciento al servicio de préstamo de libros. Esto se debe quizá a que suelen confundirse a las organizaciones sociales, denominadas “bibliotecas populares” , con otro tipo de “bibliotecas”, por ejemplo las bibliotecas escolares donde el nombre en si sólo define un espacio físico donde se guardan los libros y se administra la rotación y préstamo de los mismos.

Sin embargo, las “bibliotecas populares” ni siquiera en sus orígenes, fueron solamente eso. Las “bibliotecas populares” siempre desempeñaron un rol social y cultural que excede en mucho el de meras organizaciones dedicadas al préstamo de material bibliográfico. Verdaderos espacios de reunión y participación, rápidamente se constituyeron en centros de capacitación e información, donde las actividades sociales organizadas para procurar su propia subsistencia, como ferias, bailes y kermeses, le fueron dando una identidad e inserción comunitaria, cada vez más definitiva.

Las bibliotecas populares, pronto se constituyeron en uno de los primeros bastiones de la participación femenina y a principios del siglo XX, eran casi con exclusividad, el único lugar donde las mujeres podían concurrir a socializar.

Fueron por mucho tiempo la variante “femenina” del netamente “masculino”, club social.

Imaginemos aquellos años, de profunda desigualdad entre los derechos y libertades de cada sexo y podremos imaginar rápidamente, la importancia que las instituciones de nuestro tipo, llegaron a tener en la vida de aquellas mujeres.

Un mundo “femenino”, donde el ensueño de la literatura romántica se ponía finalmente al alcance de la mano de las niñas, señoritas y señoras de las clases populares. Estadísticas que se conservan de aquellas épocas, nos revelan, que más allá de la variedad de contenidos bibliográficos existentes en cada biblioteca, la novela romántica y la poesía, encabezaban ampliamente las preferencias de lectura en sala, préstamo y circulación.

Pero como todo espacio de participación, las bibliotecas populares no se sustrajeron de los profundos cambios sociales que se fueron precipitando. El rol de la mujer cambió definitivamente y concluida la segunda guerra mundial, gradualmente nuestras mujeres se fueron incorporando cada día más, al mundo del trabajo “fuera de casa”, a las universidades, la política y a las actividades sociales, económicas y culturales de mayor prestigio.

El “público” de nuestras bibliotecas populares cambió definitivamente. Las señoras que unos pocos años antes eran socias, bibliotecarias, usuarias o “colaboradoras” de los directivos (casi siempre hombres), pasaron a integrar las comisiones directivas y a participar activamente de la conducción de las instituciones.

Así, al compás de los tiempos, las bibliotecas populares fueron reflejando en su propia evolución, todo el avance del resto de la sociedad. Convirtiéndose gradualmente en verdaderas unidades de información puestas al servicio del pueblo.

Actividades sociales y culturales de la más variada naturaleza, comenzaron a tener en cada biblioteca popular, el espacio que invariablemente les era negado en los ámbitos menos progresistas. Y con el tiempo, esos bastiones del progreso social, casi exclusivamente sostenidos por mujeres, fueron convirtiéndose en entidades catalizadoras de la igualdad de género.

Las bibliotecas populares han sido desde sus orígenes, inclaudicables promotoras del cumplimiento práctico y efectivo de muchos derechos humanos, asegurando la libertad de elección en materia de preferencias literarias, sumando a la libertad de expresión y pensamiento, consagradas en nuestra Constitución Nacional de 1853, los derechos establecidos en la nueva Constitución de 1994, que establece, entre otros, el derecho a la información.

Este derecho consagrado, es un derecho permanentemente restringido desde los monopolios informativos, (sean estos privados o estatales), y sólo puede garantizarse a través del acceso libre e irrestricto a la totalidad de las fuentes de información universales. Este “Derecho a la Información”, se convertiría en letra muerta, si nuestra sociedad no contara con la extensa red de bibliotecas populares, que hoy en día marcha hacia su definitiva integración en una Red de Inclusión Digital de alcance nacional.

La Internet y el acceso libre y gratuito a la misma, puesto a disposición de todos nuestros ciudadanos, es una de las formas de propender al cumplimiento efectivo de éste derecho a la información.

Para alcanzar este ambicioso objetivo, en el seno de nuestra comunidad, la biblioteca popular “Coronel Dorrego”, cuenta con el valioso apoyo de dos instituciones hermanas, la Cooperativa Eléctrica y de Servicios de Coronel Dorrego, que la provee de una conexión a Internet sin cargo y la Cooperativa Obrera Ltda., que subvenciona una parte de los cursos de alfabetización informática que cíclica y regularmente se dictan durante todo el año en nuestra institución.

Pero las cosas no concluyen ahí, en la actualidad estamos trabajando, desde nuestro Departamento de Informática y Telecomunicaciones, en articulación con organismos dependientes del estado nacional, en la incorporación de nuestra biblioteca a la Red Nacional de Inclusión Digital, colaborando como “biblioteca piloto”, en la implementación de un nuevo software de gestión e interconexión que próximamente se instalará en todas las bibliotecas populares de nuestro país.

Pero la biblioteca popular “Coronel Dorrego” no limita sus tareas de inclusión digital en estos ámbitos. Por el contrario, los profundiza y extiende hacia todos los sectores de nuestra sociedad. Así en la actualidad dos proyectos orientados a niños se están llevando a cabo con singular éxito y alto grado de participación. Estos son, el denominado “Bibliopeque” un proyecto local de promoción de la lectura, basado en soportes tradicionales, donde se utilizan también como recurso, una batería de nuevas herramientas tecnológicas de la información y otro proyecto articulado con alumnos y docentes del primer grado de la escuela Nº 1 de nuestra ciudad.

Y así como transcurren los tiempos y los cambios, así también se me ha pasado el límite de extensión previsto para esta nota. Espero que cada día sean más las personas que se acerquen a nuestra institución, a sumar sus iniciativas y esfuerzos en la construcción de una comunidad más inclusiva y solidaria. Y no quiero despedirme de Uds., sin participarlos de algunos datos administrativos que hablan por si mismos. Desde Junio del 2009 a lo que va de Junio del 2010, se han sumado a nuestra biblioteca 204 nuevos socios y han renunciado o han sido dados de baja por diversas causas, apenas 12.

Estamos transitando el camino hacia la definitiva consolidación de todos los logros alcanzados por la institución a lo largo de sus 82 años de historia, y lo hacemos trabajando en equipo y con alegría. Sosteniendo al que lo necesita, cuando lo necesita, supliendo las inevitables y lógicas limitaciones individuales con el aporte colectivo.

No podemos afirmar, que sea ésta, la única manera de lograr nuestros objetivos, lo que si podemos asegurar, es que ésta, es la que más nos gusta. (28.06.10)

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